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Las Pequeñas Paranoyas de Motagirl

Experimental XLII

Respiraba agitadamente mirando al techo, cuando, de pronto, lo supo.
Sabía qué era lo peor.
No eran los escalofríos, ni los espasmos involuntarios en su cuerpo, ni siquiera la sensación de que a su sangre le faltaba algo (ligeramente tóxico, ligeramente amargo.) Ni los radicales cambios de humor. Ni el zumbido constante en su cabeza, muy profundo. Tampoco las largas horas de insomnio y ansiedad.
No. Lo peor era saber que ambos cargaban con ello. Otra vez. El terror ante el terror.
Quiso llorar de nuevo, pero una inesperada caricia en su brazo lo sacó de sus pensamientos.
Se volvió, y vió sus ojos a través de su pelo, mientras se subía encima de él envolviéndolo con su calor.
Y por otro eterno rato más, olvidaron.
Olvidaron las semanas que estaban por venir.
Olvidaron el futuro.

1 comentario

Koala errante -

Quizás recuerde que no todo es presente, y cambie mis actitudes por préteritos planes.

Me gustó tu bitácora. Visita la mía su quieres.

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